El país es uno de los primeros de Latinoamérica en incluir el tráfico de flora y fauna silvestre como crimen organizado, pero queda mucho por hacer para garantizar la protección de gran número especies
El país es uno de los primeros de Latinoamérica en incluir el tráfico de flora y fauna silvestre como crimen organizado, pero queda mucho por hacer para garantizar la protección de gran número especies