Sara* fue víctima de trata y sufrió explotación sexual en distintas regiones de Reino Unido cuando era adolescente y joven, entre finales de la década de 2010 y los primeros años de la década siguiente. En esos años, "diferentes grupos de perpetradores estuvieron involucrados en distintos períodos", dijo a openDemocracy.
Cuando fue derivada al Mecanismo Nacional de Referencia (NRM, por sus siglas en inglés), el sistema diseñado para identificar y apoyar a víctimas y sobrevivientes de la esclavitud moderna, el Ministerio del Interior le exigió una gran cantidad de pruebas y pasar por entrevistas que se extendieron durante muchas horas.
Reunir la información solicitada fue difícil, explicó Sara. "Gran parte del abuso ocurrió en circunstancias en las que yo tenía poco control, y había poca documentación o pruebas tangibles a mi alcance". Agregó que "fue extremadamente difícil proporcionar fechas y cronologías precisas" de un abuso que se repitió durante años.
"También hubo momentos en que se usaron drogas y alcohol como parte de la explotación, y eso afectó mis recuerdos de ciertos episodios y complicó todavía más recordar detalles concretos, a pesar de mis esfuerzos por colaborar".
La experiencia de Sara se enmarca en los cambios de la Ley de Nacionalidad y Fronteras de 2022, que impulsó la ex secretaria del Interior, Priti Patel, del Partido Conservador.
La reforma subió el umbral de evidencias que deben presentar las víctimas y sobrevivientes al NRM para obtener un dictamen de "indicios razonables". Es decir, de que hay motivos suficientes para creer que una persona está en riesgo de sufrir esclavitud moderna.
A partir de ahí, se concede a las sobrevivientes cierto apoyo – una vivienda segura, atención psicológica, orientación e información – mientras se espera una resolución de "motivos concluyentes", la vía para que el gobierno de Reino Unido las reconozca formalmente como víctimas.
Sin embargo, quienes evalúan a las personas en la etapa de indicios razonables ya no pueden apoyarse únicamente en su testimonio. En cambio, deben "esperar evidencia adicional", como registros médicos o documentos de viaje.
Quienes no logran presentar esa evidencia corren el riesgo de volver a situaciones de explotación. Algunas terminan más tarde derivadas al NRM, luego de haber sufrido más daños.
Según especialistas, sobrevivientes de trata sexual en casos similares al del explotador Jeffrey Epstein podrían ser rechazadas por este sistema de protección.
"Toda sobreviviente de trata debería recibir apoyo, no sospechas, cuando denuncia", dijo Maya Esslemont, directora de After Exploitation, una ONG que mapea el derrotero de las víctimas desde que termina la situación de explotación, valiéndose de la ley de acceso a la información pública. “Pero los cambios en la legislación y en las directrices del Reino Unido están imponiendo cargas probatorias cada vez más exigentes, que con frecuencia son imposibles de cumplir”.
Esslemont observó que así, “muchas sobrevivientes que no son reconocidas oficialmente como víctimas quedan sin apoyo del Ministerio del Interior. El hecho de no ser creída no solo es perjudicial en términos prácticos, sino que también daña tu recuperación al reforzar los peores temores de las sobrevivientes".
El número de personas admitidas en el NRM por indicios razonables de trata se redujo a la mitad en el año posterior a la aprobación de la ley, pasando del 84% al 55%. El año pasado, más de la mitad de los sobrevivientes de esclavitud moderna (5.448 personas) fueron rechazados en esta etapa, incluyendo un tercio de sobrevivientes adultos e infantiles de explotación sexual.
Para justificar el cambio de política, el gobierno anterior argumentó que el aumento de derivaciones al NRM evidenciaba que se estaba “abusando” del sistema mediante denuncias falsas.
Pero la Oficina de Regulación Estadística concluyó luego que no había datos que respaldaran esa afirmación.
Incluso quienes logran ser reconocidas como víctimas tanto en la etapa de indicios razonables como en la de fundamentos concluyentes, requieren un acompañamiento adicional para acceder efectivamente al apoyo.
"Para la minoría de sobrevivientes que superan todos los obstáculos y son reconocidas como víctimas por el Ministerio del Interior, el apoyo no está garantizado", dijo Esslemont.
Estas personas “aún deben demostrar que el apoyo es 'necesario' para su recuperación antes de obtener derechos básicos, como asistencia psicológica o vivienda segura. Sabemos que actualmente un porcentaje menor recibe este apoyo en comparación con cuatro años atrás".
¿Encajan las víctimas de Epstein en el nuevo marco legal?
Además de mayores exigencias probatorias, el gobierno requiere ahora que quienes toman decisiones apliquen un marco de referencia – introducido en mayo de 2024 – para considerar "si es más o menos probable que una persona sea víctima de trata con fines de explotación sexual".
El marco establece que la probabilidad aumenta si hubo múltiples delitos sexuales con uno o más agresores durante un período prolongado; si existe "evidencia de antecedentes penales del perpetrador o hay otras víctimas del mismo perpetrador"; si hay evidencia de acoso o manipulación psicológica (grooming); y si el perpetrador obtuvo algún beneficio económico.
Según las activistas, este marco no refleja las complejidades del delito y traslada a las víctimas una carga extra de pruebas a las que, en muchos casos, simplemente no tienen acceso.
Esto implica el riesgo de que se pasen por alto víctimas de abusadores como el multimillonario estadounidense Jeffrey Epstein, quien trató y explotó a cientos de niñas y mujeres con una impunidad casi total durante décadas.
Las víctimas de Epstein, por ejemplo, podrían no haber podido identificar las formas complejas de beneficio económico que Epstein obtenía.
Del mismo modo, quienes sufrieron sus abusos en los años 1990 y principios de los 2000 habrían tenido dificultades para probar la trata, ya que Epstein no tenía condenas penales en ese momento (posteriormente cumplió una pena breve en 2008 por incitación a la explotación sexual de una menor). De hecho, la primera víctima que lo denunció en 1996 probablemente habría tenido problemas para demostrar su condición en el marco legal británico actual.
El grooming desempeñó un papel significativo en los delitos de Epstein, pero no está presente en todos los casos de trata sexual. Existen situaciones en las que las víctimas llegan legalmente al Reino Unido para trabajar y luego son explotadas, o en las que los tratantes emplean tácticas como el secuestro o el uso de la fuerza sin recurrir necesariamente al grooming.
"La esclavitud moderna es un fenómeno complejo y, con frecuencia, oculto, que puede adoptar múltiples formas, con distintos tipos de explotación que a veces ocurren simultáneamente", dijo Eleonora Fais, coordinadora del Anti-Trafficking Monitoring Group, una organización internacional de derechos humanos que lucha por la erradicación de toda forma de esclavitud.
"Por eso, es fundamental contar con definiciones claras y coherentes con los marcos internacionales para apoyar y fortalecer los esfuerzos de identificación”, dijo Fails. "Cuando enmarcamos las formas de explotación dentro de criterios muy estrechos, como hizo Reino Unido, se generan suposiciones y estereotipos sobre cómo debería verse la esclavitud moderna”.
Esto limita la comprensión de los profesionales y provoca que muchas personas no sean identificadas o sean rechazadas en los procesos de evaluación. “En última instancia, esto puede llevar a que las personas permanezcan atrapadas en situaciones de explotación o corran el riesgo de que vuelvan a ser víctimas", agregó.
Una fuente del Ministerio del Interior señaló: "La esclavitud moderna es un problema mundial que explota a las personas con fines de lucro. Estamos comprometidos a revisar el sistema para reducir su uso indebido, al tiempo que garantizamos la protección de quienes realmente la necesitan”.
Además, aseguró que "la proporción de decisiones positivas, tanto en la etapa de indicios razonables como en la de fundamentos concluyentes, aumentó el año pasado”.