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Exclusivo: Agentes de propaganda rusa fueron al rescate del gobierno de Luis Arce en Bolivia

Documentos filtrados exponen el funcionamiento de una misión de propaganda rusa que buscó apuntalar al gobierno de Luis Arce en Bolivia

Exclusivo: Agentes de propaganda rusa fueron al rescate del gobierno de Luis Arce en Bolivia
Composición de James Battershill

En un día raramente cálido de julio de 2024, un equipo de siete “especialistas” rusos aterrizó en La Paz, Bolivia, con el objetivo de “estabilizar” el gobierno del presidente Luis Arce, aliado de Rusia, antes de las elecciones nacionales previstas para el año siguiente.

Había mucho en juego: 2024 fue un año difícil para el país, marcado por penurias económicas, una grave escasez de combustible, incendios forestales y más de 500 protestas y manifestaciones antigubernamentales. La inflación estaba en su nivel más alto desde 2008, mientras que el Movimiento al Socialismo (MAS), uno de los pocos aliados del Kremlin que quedaban en la región, se debatía entre seguir a su líder histórico, el expresidente Evo Morales, o a Arce, su antiguo aliado y exministro de economía.

Tres semanas antes de la llegada de los rusos, el 26 de junio de ese año, el jefe del ejército, general José Luis Zúñiga, intentó tomar el palacio presidencial al mando de un grupo de soldados, para rendirse poco después. Cuando fue detenido, Zúñiga afirmó que la intentona había sido orquestada por el propio presidente Arce para impulsar su escaso apoyo público, una versión difundida por medios de comunicación, políticos de la oposición y el propio Morales y sus seguidores, pero vehementemente desmentida por Arce.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso condenó públicamente el golpe y pidió que prevaleciera la calma. "No hubo interferencia de terceros países en lo ocurrido en Bolivia", declaró a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

Pero 1.431 páginas de documentos en idioma ruso obtenidas por el medio africano The Continent a las que tuvo acceso democraciaAbierta, muestran que el Kremlin había tomado partido en la disputa del MAS.

Los rusos que llegaron a La Paz en julio eran agentes que trabajaban para una reencarnación del Grupo Wagner, una empresa paramilitar disuelta en 2023.

Entre julio y noviembre de 2024, muestran los documentos, estos agentes trataron de apuntalar el gobierno de Arce y desacreditar a Morales, durante años un líder popular para la izquierda tanto en Bolivia como en la región.

Las tácticas descritas incluían redactar los discursos de Arce, crear una unidad de comunicación de respuesta rápida dentro del gobierno, llevar a cabo operaciones de bandera falsa dirigidas a Morales, que desafiaba abiertamente a la presidencia, e influir en las elecciones nacionales y judiciales de Bolivia.

No está claro cuán influyentes fueron los rusos: Arce permaneció en el cargo hasta que terminó su mandato al año siguiente, pero no se presentó a las elecciones de 2025. El MAS perdió las elecciones, que ganó la oposición de centro-derecha liderada por Rodrigo Paz. Una de las primeras medidas de Paz como presidente electo fue anunciar la reanudación de relaciones económicas y diplomáticas con Estados Unidos tras una pausa de 17 años.

La historia hasta ahora desconocida de la misión en La Paz permite vislumbrar cómo son las operaciones encubiertas para sostener la influencia del Kremlin en América del Sur, y ofrece, por primera vez, pruebas de campañas políticas y propagandísticas de excontratistas de Wagner en esta región – con excepción de la reportada presencia de mercenarios en Venezuela, en 2019.

Varios días antes de publicar esta investigación, democraciaAbierta contactó a exministros del gobierno de Arce, al expresidente Evo Morales, el Ministerio de la Presidencia y la cancillería de Bolivia, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el servicio de inteligencia exterior de Rusia (SVR) para obtener respuestas y comentarios, así como a todas las personas mencionadas.

El texto se actualizará cuando respondan.

De Wagner al SVR

Rusia tiene tres agencias principales: el servicio de seguridad de contrainteligencia nacional conocido como FSB, la dirección de inteligencia militar GU y el servicio de inteligencia exterior SVR, explicó Lou Osborn, integrante del colectivo INPACT/All Eyes On Wagner, que sigue las operaciones de guerra híbrida de Rusia.

El SVR "se centra en recopilar información en países extranjeros en un ámbito relacionado con asuntos políticos, económicos y de seguridad", dijo Osborn a democraciaAbierta.

Además, "varias empresas militares privadas rusas cuentan con exmiembros de estos servicios", añadió Osborn. Wagner era una de esas empresas.

Wagner se dio a conocer como una violenta organización paramilitar que operaba bajo la supervisión rusa en el Donbás, la región ucraniana ocupada por Rusia, y desde entonces amplió sus operaciones a África y a Siria. Wagner desempeñó un papel importante en la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022, pero su autoproclamado fundador, Yevgeny Progizhin, protagonizó una espectacular disputa con el presidente Vladimir Putin, e incluso marchó brevemente sobre Moscú. Murió en un accidente aéreo poco después, en 2023, y desde entonces, la mayor parte de la estructura de Wagner fue absorbida por la inteligencia militar rusa.

"El gran giro se produjo tras la muerte de Prigozhin, con una mayor implicación de los servicios de seguridad en lo que había creado el Grupo Wagner", explicó Osborn.

Lo que queda del Grupo Wagner, añadió, "especialmente en la República Centroafricana y en las operaciones de información, se rumorea desde hace tiempo que ha sido absorbido por el SVR, y ahora estos documentos filtrados lo demuestran".

Los documentos contienen estrategias, planes de trabajo, presupuestos, informes contables, biografías del personal, perfiles de figuras públicas objetivo y resúmenes de operaciones mediáticas relacionadas con las campañas de influencia rusas ejecutadas entre enero y noviembre de 2024 en al menos 30 países de África y América Latina, incluidos Bolivia y Argentina.

Worldwide presence of the Company agents, 2024–2025. In dark red, countries with confirmed on-the-ground units; in light red, countries targeted by influence campaigns, where current presence is unconfirmed | Sofía Álvarez Jurado/Forbidden Stories

democraciaAbierta y un consorcio formado por The Continent, Dossier Center e iStories (Rusia), All Eyes on Wagner y Forbidden Stories (Francia) y dos periodistas independientes de habla rusa han examinado y verificado los documentos y están publicando una serie de artículos sobre muchas de estas actividades.

Un documento clave dentro de la filtración es un informe de 54 páginas titulado "Estrategia para aumentar la influencia de Rusia en África", probablemente fechado en agosto de 2023 (poco antes de la muerte de Prigozhin), que permite establecer que los reportes fueron elaborados por operadores vinculados al grupo Wagner para uso interno. En varios lugares, el documento pide estrategias conjuntas de cooperación con el SVR y habla indistintamente de Wagner y de “la Compañía”, como se autodenomina internamente esta red, reorganizada tras la muerte de su líder.

Al menos 17 de los más de 60 operadores desplegados en 2024 y mencionados en los documentos filtrados trabajaron antes para Wagner.

La operación en Bolivia fue solo una de varias similares en curso en África y también en la vecina Argentina. Los documentos indican que el equipo gastó más de 7,3 millones de dólares a nivel mundial entre enero y septiembre de 2024. Una estimación parcial hecha por democraciaAbierta arroja unos 150.000 dólares para Bolivia, incluidos gastos en el terreno, salarios y unos 30.000 dólares para colocación de contenidos en medios de comunicación. Parece poco.

Por último, openDemocracy pudo confirmar que la interacción descrita en los documentos, entre operadores rusos y una persona cercana al gobierno de Arce, efectivamente tuvo lugar.

"Defensores de la paz"

La operación boliviana fue dirigida desde Rusia por Sergei Sergeyevich Klyukin, descrito en los documentos como el "curador" de la misión. Un documento biográfico interno afirma que Klyukin se incorporó a la Compañía en 2018 después de trabajar como consultor político en Rusia.

Según los documentos, Klyukin trabajó como jefe del "departamento sociológico" en Sudán entre 2018 y 2020, donde Wagner tuvo importantes intereses. En enero de 2024, Klyukin se encargaba de supervisar y analizar la situación en 15 países y de gestionar a 34 "sociólogos" o "politólogos". Según los documentos, también recibió un premio interno por la "Defensa de la paz en África".

En cuanto a Bolivia, un reporte con sus datos biográficos indica: "Organizó la recopilación operativa de información y elaboró informes analíticos sobre la situación en el país, lo que permitió evaluar la situación antes de enviar un grupo de especialistas a La Paz".

Sergei Vasilievich Mashkevich, otro veterano agente político con experiencia en regiones tan diversas como Sudán, Abjasia y Osetia del Sur, también supervisó la misión. Según los documentos, Mashkevich fue responsable de la "expansión de la presencia de la empresa en los continentes africano y latinoamericano" y coordinó el equipo en Bolivia entre julio y septiembre de 2024.

Dmitry Viktorovich Volkov fue asignado a dirigir la misión en Bolivia sobre el terreno en julio de 2024. Antes de eso, encabezó la dirección de información en Mali y fue ascendido a jefe de esa misión en 2024. Se unió al Grupo Wagner en 2023.

Las biografías de otros miembros de la misión boliviana que figuran en los documentos sugieren que se trató de un equipo de operadores políticos con experiencia en campañas de propaganda en varios países africanos, y una traductora de español.

Ninguna de las personas mencionadas anteriormente, ni el SVR, respondieron a nuestras repetidas solicitudes de comentarios.

Agentes de todas partes

Bolivia posee el 21% de los depósitos mundiales de litio, un mineral vital para las tecnologías de próxima generación.

El analista de seguridad boliviano Jorge Santistevan dijo que esos recursos naturales y el narcotráfico hacen que el país sea un terreno fértil para los agentes encubiertos de varias procedencias.

"No solo llegan a Bolivia agentes encubiertos rusos, sino que vienen de todas partes", dijo Santistevan, y añadió que el Mossad israelí y las agencias de inteligencia estadounidenses, en particular la agencia antidrogas DEA, que a pesar de haber sido expulsada durante el gobierno de Morales, "nunca se fue realmente, siempre ha estado en Bolivia".

Santistevan, que también es abogado constitucionalista y miembro de la reserva de las fuerzas armadas, dijo que la alianza entre Rusia y Bolivia no era ideológica, sino "solo por intereses geopolíticos", como el acceso al litio.

Por ejemplo, en septiembre de 2024, una filial de la empresa estatal rusa de energía nuclear Rosatom, Uranium One Group, firmó un contrato de 1.000 millones de dólares con el gobierno de Arce para producir 14.000 toneladas anuales de carbonato de litio en el Salar de Uyuni, uno de los salares de litio más grandes del mundo.

Por la época en que los rusos aterrizaron en La Paz, su país también comenzó a enviar diésel a Bolivia. Para el Kremlin, Bolivia ofrecía una salida en un momento en que las sanciones occidentales reducían compradores para su petróleo. Para el asediado gobierno de Arce, los envíos eran un salvavidas para un país paralizado por la escasez de combustible, las frecuentes protestas y la caída en picada de las reservas de divisas.

En un documento de 14 páginas fechado el 17 de agosto de 2024, titulado "Visión estratégica del proceso político en la República Plurinacional de Bolivia", los operadores rusos expusieron los malos resultados de una encuesta telefónica que habían ordenado: "El 67,2 % de los encuestados no confía en Luis Arce", señalaba el reporte, agregando la posibilidad de que "Luis Arce no conserve su cargo hasta el final de su mandato".

En el documento, probablemente destinado a sus superiores, los rusos afirmaban haber convencido al gobierno de Arce de que creara un "centro de información anticrisis" con funciones de respuesta rápida dentro del Viceministerio de Comunicaciones, un "cuartel general anticrisis" para "identificar los puntos de tensión en relación con el suministro de alimentos" y destituir a algunos miembros del gobierno.

Los hechos indican que Arce sustituyó a los ministros de Petróleo, Trabajo y Desarrollo pocos días antes de que se redactara ese documento, pero en cualquier caso se esperaba una reorganización del gabinete en ese momento.

La nueva estructura propuesta por los rusos incluía un responsable de comunicación que informaría diariamente al presidente, sería "responsable del trabajo con los medios de comunicación" y dirigiría un "departamento de análisis" y un "secretariado" que tendrían bajo su mando "a las oficinas de prensa de los ministerios y agencias y a los jefes de los medios de comunicación estatales" y a un departamento de marketing de redes sociales. La estructura y el flujo de trabajo se describían con detalle, incluso con un organigrama. "En vista de la crítica situación del país, la aplicación de estas medidas comenzó el 29.07.2024", afirmaba el documento.

*Este artículo fue modificado el 16 de marzo de 2026 para no atribuir a Hugo Moldiz el rol de asesor del gobierno de Luis Arce.

Diagram of the communication structure suggested by the Russians | James Battershill

democraciaAbierta no pudo verificar de forma independiente si el gobierno de Arce creó ese "centro de información anticrisis", siguiendo el consejo ruso, o si los agentes extranjeros simplemente se estaban atribuyendo el mérito de acciones y acontecimientos que se produjeron independientemente de sus planes.

democraciaAbierta se puso en contacto con varias fuentes vinculadas al Gobierno de Arce, entre ellas su abogado, Jaime Tapia, quien se negó a responder asuntos relativos al mandato de Arce y afirmó que solo lo representaba desde diciembre de 2025.

Un gran dolor de cabeza para el gobierno de Arce fue la persistente versión de que había organizado un autogolpe para impugnar a sus oponentes, según los documentos filtrados. Unas acusaciones amplificadas por los seguidores de Morales. Uno de los reportes señalaba: "La prolongada división en el partido gobernante MAS entre los partidarios de Luis Arce y el expresidente Evo Morales [ha] creado una amenaza real de una nueva crisis constitucional".

Sin embargo, en cierto momento entre agosto y septiembre, los operadores rusos cantaron victoria y enviaron reportes a sus jefes alegando que habían conseguido “estabilizar” al gobierno de Arce.

En un informe titulado "Proyecto sobre influencia", los agentes rusos afirmaron haber publicado más de 300 artículos en medios de prensa "en los que se afirmaba que el golpe fallido formaba parte de un plan estadounidense", y docenas más para desacreditar una marcha de protesta organizada por los sindicatos bolivianos, alegando que estaba "patrocinada por Estados Unidos para desestabilizar el país".

Pero los registros contables incluidos en la filtración solamente contienen 52 artículos publicados, de los cuales 10 aparecieron en medios de comunicación bolivianos y el resto fueron publicados por medios digitales argentinos. Los rusos también relataban en sus documentos haber "inyectado" en las redes sociales un vídeo falso de partidarios de Morales amenazando al presidente Arce, pero democraciaAbierta no pudo localizar ese video.

Como resultado de estas acciones, según el documento, "el enviado especial del presidente confirmó que el tema del autogolpe ya no es urgente" y que la marcha "no logró sus objetivos de movilización".

"Sociólogos" y "politólogos"

Como parte del amplio mandato que se habían otorgado a sí mismos, los agentes rusos también elaboraron planes para relacionarse con altos cargos del gobierno, figuras de la oposición y hasta líderes de las protestas contra el Gobierno.

Los documentos recogen una reunión celebrada el 5 de noviembre con una persona a la que identificaron como "representante especial" del presidente Arce, Hugo Moldiz, quien aparentemente buscaba su apoyo para "neutralizar la influencia política de Morales".

En una entrevista con democraciaAbierta, Moldiz confirmó que se reunió con rusos que se presentaron como "sociólogos" o "politólogos" y que él había dado por sentado que eso era lo que eran. Moldiz negó cualquier implicación en sus operaciones.

“Mi relación con Arce llegó a ser similar a mi relación con Evo Morales. Salvo mi breve paso por el Ministerio de Gobierno y asesor en presidencia en la gestión de Evo Morales, mi aporte al proceso de cambio fue en mi condición de militante de la izquierda sin cargo alguno. En esa calidad me reúno con académicos y analistas, nacionales e internacionales. Podría decirse que he sido una suerte de fuente de consulta, sin capacidad ni pretensión de estructurar equipos y tomar decisiones", dijo Moldiz en una respuesta por escrito a democraciaAbierta.

Añadió: "En esa condición y en esos límites dialogué con sociólogos y politólogos rusos que habían llegado a Bolivia por el interés político que generaba la situación boliviana tras el intento del golpe de Estado contra el presidente Arce y sus perspectivas políticas y electorales. Se notaba, como es obvio, que no conocían la historia política del país y algunas de sus opiniones o sugerencias eran de carácter general. Pensar algo diferente es tendencioso o inexacto”.

Arce contra Morales

Dado que la popularidad de Arce no daba señales de mejorar, los rusos consideraron la posibilidad de trabajar para nominar a un tercer candidato aceptable tanto para Arce como para Morales. "El lado negativo de esta estrategia es el riesgo de perder por completo la influencia sobre este sucesor y la continuación de los desacuerdos después de las elecciones", concluía un memorándum interno, fechado el 23 de octubre de 2024, que ofrecía una visión de por qué los operadores rusos estaban tan interesados en el resultado de estas elecciones.

Entonces, lanzaron una campaña más agresiva contra Morales.

El expresidente y líder cocalero fue acusado de tráfico sexual agravado de una adolescente, supuestamente en 2015, cuando era presidente, y la fiscalía solicitó una orden de detención en diciembre de 2024, que fue emitida por un juez en enero de 2025.

Morales felicitó a Putin en X por su cumpleaños y por "su lucha contra el intervencionismo armado de Estados Unidos", ocho meses después del inicio de la guerra contra Ucrania

Morales permanece en libertad, protegido por los combativos cultivadores de coca de la provincia central de Chapare, y la orden de detención aún no se ha ejecutado.

En sus memorandos, los rusos consideraron formas de amplificar la narrativa de que Morales era un “violador” y que sus seguidores eran cómplices; consideraron la posibilidad de crear vídeos falsos de partidarios de Morales exigiendo la despenalización de los delitos sexuales para desacreditar al movimiento y medidas para bloquear la emisión de Radio Kawsachun Coca, en la que Morales tiene un programa semanal.

Entre los artículos que los operadores rusos aseguraron haber publicado en diferentes medios, Morales era descrito como alguien que "chantajeaba" al gobierno, se alineaba con narrativas de la derecha e incluso colaboraba con Estados Unidos para recuperar el poder.

Otra elección

El Tribunal Constitucional había prohibido a Morales presentarse nuevamente como candidato a la presidencia tras haber cumplido tres mandatos. Pero la elección de jueces de altos tribunales que se iba a llevar a cabo en diciembre de 2024 hacía temer a los rusos un cambio en la integración de la corte que pudiera revertir el fallo contra Morales y liberarle el camino a la candidatura presidencial.

En una carta dirigida a sus superiores en octubre de ese año, los rusos propusieron medidas para influir en las elecciones judiciales.

El plan requería la obtención de visados de observadores electorales "para especialistas rusos que estudiarán el proceso de votación sobre el terreno". Este plan incluía acercarse a las autoridades electorales bolivianas y a líderes políticos locales influyentes en el poder judicial, establecer contactos con una institución académica en Rusia que expresara formalmente su interés en observar el proceso y, finalmente, solicitar a las autoridades bolivianas invitaciones y visados.

No está claro si este plan se llevó a cabo, ya que no hay constancia pública de la presencia de ningún ruso entre las docenas de observadores internacionales en las elecciones judiciales.

El equipo también pidió más recursos: un "grupo adicional de consultores rusos" y una oficina "bajo la dirección conjunta de especialistas rusos y bolivianos".

"Para el funcionamiento eficaz de la oficina de MRS (marketing de redes sociales), es importante preservar la interacción operativa de los especialistas bolivianos y rusos pertinentes. Pedimos a la parte boliviana que organice una sala equipada con mobiliario y tecnología para el trabajo completo de seis empleados", dice el documento.

No está claro si se proporcionaron estos recursos, pero varios documentos fechados el 23 de octubre sugieren una serie de operaciones propuestas y nuevas solicitudes, entre ellas un centro de información dirigido por un gestor de medios de comunicación y un traductor, y "20 empleados extranjeros" a partir del primer día de noviembre.

También solicitaron más espacio de oficina, para entre 15 y 20 empleados, 40 teléfonos, 20 ordenadores portátiles, tres routers de Internet y 80 tarjetas SIM. "También se necesita ayuda para contratar a empleados locales (nueve especialistas en MRS o redactores, cuatro especialistas en relaciones públicas, dos periodistas, tres promotores y dos grafiteros)", dice el documento.

democraciaAbierta no pudo determinar si se proporcionaron estos recursos.

Un complot fallido

Al final, ni Morales ni Arce se presentaron a las elecciones presidenciales de 2025. Dividido, el MAS quedó destrozado tras casi 20 años en el poder. El sucesor de Arce, Rodrigo Paz, llegó al gobierno con una plataforma de "capitalismo para todos". Arce fue detenido un mes después de dejar el cargo, en diciembre de 2025, por acusaciones de corrupción.

"El presidente Arce es quien jamás pudo revertir la guerra híbrida que se desplegó contra él y todavía sigue”, dijo Moldiz, el exasesor del presidente. “No fue candidato a la presidencia, enfrentó un intento de golpe en junio de 2024 que medios de comunicación hegemónicos no dieron crédito… Se debilitó significativamente por una guerra interna dentro del MAS en la que se llevó la mayor parte de los golpes".

El rastro de los documentos termina a principios de noviembre de 2024, y la misión permaneció en Bolivia un año más, hasta noviembre de 2025 – poco después de la segunda vuelta presidencial de octubre. Sus estrategias, planes de trabajo, encuestas y operaciones de influencia parecen haber hecho poca mella en la trayectoria política de Bolivia.

Aun así, entre las 1.431 páginas hay tres cartas sin fecha en las que se solicitan condecoraciones estatales rusas para los jefes de la misión, Klyukin, Mashkevich y Volkov, por haber "contribuido a la estabilización" del gobierno de Luis Arce, "amigo de la Federación Rusa".

*Léa Peruchon, Sofía Álvarez Jurado y Youri van der Weide colaboraron en este artículo.

Equipo de investigación de esta serie: Lydia Namubiru, Youri van der Weide, Sabrina Slipchenko, Emmanuel Freudenthal, Kiri Rupiah, Ira Dolinina, Léa Peruchon, Édouard Perrin, Katya Hakim, Diana Cariboni, Eloïse Layanand y Sofía Álvarez Jurado.

Medios asociados: openDemocracy, The Continent, All Eyes on Wagner/INPACT, Forbidden Stories, iStories, Dossier Center.


Este artículo fue corregido el 2 de marzo de 2026 para retirar la afirmación de que el general Zúñiga tomó el palacio presidencial.

Diana Cariboni

Diana Cariboni

Diana is based in Uruguay and started writing for Tracking the Backlash in 2018. She is now our Latin America editor, coordinating our investigative reporting in the region. She was previously co-editor-in-chief of the IPS news agency and led its Latin America desk for more than ten years. She wrote the book ‘Guantánamo Entre Nosotros’ (2017) and won the Morosoli Award on international journalism in 2023, and Uruguay's national press award in 2018. Follow her on Twitter (@diana_cariboni). Contact her at diana.cariboni@opendemocracy.net with tips for new stories in Latin America.

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